Francisco de Paula

Una forma de ejercer el asesoramiento basada en principios

Mi trabajo como asesor se apoya en principios claros: integridad, compromiso, disponibilidad y una comunicación honesta. Son la base de una relación profesional sólida y duradera, y el motivo por el que muchos clientes deciden confiar en mí a largo plazo.

Soy agente representante en exclusiva de Banco Mediolanum y, por tanto, colaboro de forma exclusiva con esta entidad.

Mis principios éticos

Pasión

Porque este trabajo es, en mi caso, fundamentalmente vocacional. Y creo con firmeza en el valor que aporto a mis clientes y la forma en que una buena planificación financiera puede cambiar para bien la vida y el futuro de una familia.

Integridad

Coherencia, honestidad, responsabilidad y lealtad. Quien siempre va de cara y no tiene nada que ocultar no tiene nunca miedo a ser descubierto. Las virtudes que componen la integridad son tan complementarias como inevitables entre sí, pues la lealtad irresponsable sería tan inútil y temeraria como una honestidad incoherente. Y viceversa.

Compromiso

Discreción. Es muy difícil explicar sólo con palabras hasta dónde llega el compromiso que adquiero con mis clientes y el cumplimiento de sus necesidades y objetivos vitales. Aquí tendrá que confiar en mi palabra y dejarme demostrárselo.

Disponibilidad

Accesibilidad. Porque estar ahí es importante en los buenos momentos pero más aún si cabe en los malos. Si alguna vez ha sentido que la persona a la que necesita se esconde de usted o le evita, si alguna vez le han dicho «disculpe pero aquí sólo atendemos los Martes y Jueves de 9:20 a 10:00», sabe a lo que me refiero. Estar disponible (que no a disposición) para mis clientes es, por tanto, una prioridad en mí.

Claridad

No a los malos entendidos. La correcta comunicación es absolutamente crítica en cualquier relación y, obviamente, también en toda relación profesional. En mi caso, me declaro enemigo acérrimo de los malos entendidos y siempre haré mi mejor esfuerzo porque todos los detalles relacionados con la prestación de mis servicios queden meridianamente claros. Por ello no dudaré en repetir las veces que sea necesario una información y responder a todas las preguntas de un cliente. Porque sé que, incluso la duda más pequeña y sencilla, puede ser (y, a menudo, lo es) tan importante en la vida de la otra persona como la más grande y compleja.